<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139</id><updated>2011-04-22T05:42:09.133+02:00</updated><title type='text'>El Valle</title><subtitle type='html'>Ciudad y Estado</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-115387214074449738</id><published>2006-07-26T01:59:00.001+02:00</published><updated>2006-08-16T13:19:09.250+02:00</updated><title type='text'>13.- Confinados</title><content type='html'>El hangar no era otra cosa que un enorme invernadero. Por cada rincón crecían decenas de lirios y amapolas. Un señor bajito, con bigote blanco y guantes de jardinero apelmazaba tierra en un pequeño tiesto.&lt;br /&gt;–¿Te gustan las amapolas blancas o rojas?&lt;br /&gt;Tock se acercó, un tanto desconcertado.&lt;br /&gt;–Azules –contestó en un impulso, sin salir del asombro–. ¿Es usted... Axis?&lt;br /&gt;–Sujeta esto –le tendió el tiesto con una mano mientras limpiaba la base con la otra–. No hay amapolas azules. ¿Y a qué se deben esas miradas?&lt;br /&gt;–No es nada. Le esperaba... diferente.&lt;br /&gt;–Bueno, todos lo somos ¿no es así? –exclamó riendo–. Tú debes ser el que ha perdido a la novia.&lt;br /&gt;Tock se encendió de gozo al escuchar aquellas palabras. Al fin alguien le entendía.&lt;br /&gt;–¿Sabe dónde está?¿La han raptado?&lt;br /&gt;El viejo tomó asiento en el borde de una jardinera y se quitó los guantes.&lt;br /&gt;–Verás, hijo. Esto es difícil de explicar. Y aún más de entender.&lt;br /&gt;Tock sintió que su miedo y su curiosidad crecían por momentos.&lt;br /&gt;–El Valle –continuó Axis– ha sido durante años el centro del mundo. El germen del progreso, la tecnología y la evolución del hombre hacia la perfección absoluta. Esa evolución se ha devorado a sí misma.&lt;br /&gt;–¿Se está refiriendo a la corrupción?&lt;br /&gt;–No. La corrupción fue erradicada hace años, junto a cualquier tipo de delincuencia. De hecho, el problema surge cuando los métodos aplicados sobrepasan los límites determinados por el estado de derecho.&lt;br /&gt;–¿Métodos?&lt;br /&gt;–¿Has oído hablar alguna vez del &lt;em&gt;Vórtice&lt;/em&gt;?.&lt;br /&gt;–Creo que sí. Es como una cárcel. Un lugar de rehabilitación de reclusos.&lt;br /&gt;–El Vórtice es la obra cumbre de nuestra tecnología. El condenado no sufre, y tampoco sus allegados. El devenir de los acontecimientos no se altera. No es un lugar físico, Tock.&lt;br /&gt;–Temo que no le entiendo.&lt;br /&gt;–Ya te lo dije.&lt;br /&gt;Le entregó una pequeña flor. Una amapola. Era azul.&lt;br /&gt;–Guárdala para cuando recuperes a tu chica.&lt;br /&gt;–Dijo que no existían.&lt;br /&gt;–Y sin embargo sabías que las cultivaba.&lt;br /&gt;–¿He... estado antes aquí?&lt;br /&gt;–Quizás cientos de veces. Así funciona el Vórtice.&lt;br /&gt;Tock se estremeció. Comenzaba a comprender.&lt;br /&gt;–¿Quiere decir que los reclusos reviven una y otra vez un preciso instante? ¿Están... encerrados?&lt;br /&gt;–La palabra correcta es &lt;em&gt;confinados&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-115387214074449738?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/115387214074449738/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=115387214074449738' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/115387214074449738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/115387214074449738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2006/07/13-confinados_26.html' title='13.- Confinados'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-115197029148331326</id><published>2006-07-04T01:41:00.001+02:00</published><updated>2006-07-04T01:47:05.456+02:00</updated><title type='text'>12.- Neurostat</title><content type='html'>–¿Espera para ver a Axis?&lt;br /&gt;Tock, sentado en una banqueta, junto a la entrada de un viejo hangar, no supo qué contestar. Miró a su alrededor. Estaba sólo y no quedaba rastro de la gasolinera.&lt;br /&gt;–No sé qué decir. No sé por qué estoy aquí.&lt;br /&gt;–Entonces es que está esperando a Axis –contestó la chica–. Deberá esperar su turno.&lt;br /&gt;–Viene conmigo –una voz surgió de sus espaldas. No recordaba haber visto aquella anciana antes. Ella le guiñó un ojo y él sonrió–, puede entrar antes que yo, si así lo desea.&lt;br /&gt;La chica tomó nota en un papel y desapareció tras la puerta de un despacho.&lt;br /&gt;–¿La conozco?&lt;br /&gt;–Puedes llamarme señora Nob. Soy una neurostat. Y me parece que tú también.&lt;br /&gt;–Me parece que se confunde. Yo no soy nada de eso.&lt;br /&gt;–Desde luego que lo eres chico. De otra manera no podrías estar aquí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-115197029148331326?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/115197029148331326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=115197029148331326' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/115197029148331326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/115197029148331326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2006/07/12-neurostat.html' title='12.- Neurostat'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-114307059191728846</id><published>2006-03-23T00:33:00.000+01:00</published><updated>2006-03-23T00:36:31.930+01:00</updated><title type='text'>11.- El surtidor</title><content type='html'>–Aquí es.&lt;br /&gt;Tock creyó que se trataba de una burla. Estaban en las afueras de la urbe. Un surtidor de gasolina sobre una vasta extensión de tierra baldía. Le invitó a entrar en la oficina, un cubículo sucio de apenas dos metros de largo y ancho.&lt;br /&gt;Dentro no le esperaba ninguna sorpresa. Tras el mostrador sonaba una minúscula radio, pero nadie atendía. Se giró para preguntar al mendigo, que había desaparecido. Se asomó al exterior y una voz sonó a su espalda.&lt;br /&gt;–Qué desea, señor Zemer.&lt;br /&gt;Tock se acercó, sorprendido. Un hombre completamente calvo le sonreía tras el mostrador, tumbado sobre un sillón, con un ojo medio cerrado.&lt;br /&gt;–¿Sabe mi nombre?&lt;br /&gt;–Es el que consta en esta tarjeta.&lt;br /&gt;Le tendió una tarjeta de crédito que Tock no recordaba haber visto en su vida. Sin embargo el titular era él. La tomó y acabó en su bolsillo. El señor calvo le preguntó de nuevo qué deseaba mientras frotaba contra el delantal las manos impregnadas de gasolina.&lt;br /&gt;–He venido aquí buscando algo. Hace unos minutos sabía el qué, pero lo he olvidado completamente.&lt;br /&gt;–No se preocupe. Pronto lo sabremos. Póngase esto.&lt;br /&gt;Le tendió una extraña prenda. Tock no tardó en descubrir que era un pasamontañas sin agujeros para ojos u oídos. Asombrándose de su exceso de confianza, se lo colocó en la cabeza.&lt;br /&gt;–Siento mi inoportuna visita. Quizá dormía la siesta.           &lt;br /&gt;–Descuide –dijo mientras tiraba de su brazo–, en realidad llevo mucho tiempo esperándole.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-114307059191728846?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/114307059191728846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=114307059191728846' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/114307059191728846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/114307059191728846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2006/03/11-el-surtidor.html' title='11.- El surtidor'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-113797261753669416</id><published>2006-01-23T00:29:00.000+01:00</published><updated>2006-01-23T22:38:47.126+01:00</updated><title type='text'>10.- Lodo y polvo</title><content type='html'>La señora Nob apagó los rescoldos de la chimenea, barrió el suelo, recogió los platos y ordenó la despensa. Luego afeitó la barba al señor Nob y desenredó su largo pelo. Él permaneció sentado en su butaca, como todas las tardes, observando el horizonte a través de la minúscula ventana. La lluvia había cesado y el sol cruzaba la cabaña para iluminar el rostro del viejo.&lt;br /&gt;Sabía que él jamás le habría deseado una sola lágrima, así que respetó su decisión y se resignó con entereza. Preparó una pequeña maleta con cuatro mudas y abandonó la cabaña.&lt;br /&gt;Antes de partir ojeó el interior desde la ventana. Le sonrió, y él pareció corresponderle. Viejo testarudo, le dijo, al final te saliste con la tuya.&lt;br /&gt;Caminó durante varias horas en dirección a la ciudad. Bajo sus pies el lodo se convirtió en polvo. Al cerrar los ojos recordaba el rostro de su marido, y todavía le veía sonreír. Se sintió muy feliz y apretó el paso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-113797261753669416?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/113797261753669416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=113797261753669416' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113797261753669416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113797261753669416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2006/01/10-lodo-y-polvo.html' title='10.- Lodo y polvo'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-113573206859507367</id><published>2005-12-28T02:07:00.000+01:00</published><updated>2006-01-23T21:50:20.443+01:00</updated><title type='text'>9.- Moneda</title><content type='html'>–Eh, tenga cuidado.&lt;br /&gt;Tock, cegado de indignación, asaltaba la quinta ventanilla del día. Una comisaría del extrarradio con el portal recosido de pintadas. La calle estaba regada de mendigos, que pedían dinero tumbados en la acera.&lt;br /&gt;–Eh. Mi moneda.&lt;br /&gt;Tock había golpeado sin intención el plato de un mendigo, cuya única moneda había salido disparada. El joven apenas le hizo caso y entró en comisaría.&lt;br /&gt;Allí no supieron darle respuesta. La historia se repetía. Su condición de extranjero le mantenía atado de pies y manos, y en cada una de las ventanillas le remitían a la embajada. Pero, que Tock supiera, las autoridades extranjeras habían abandonado la ciudad hacía meses. En El Valle no quedaban embajadas.&lt;br /&gt;Al salir de la comisaría, el indigente continuaba gateando por el suelo en busca de su moneda, maldiciendo entre dientes. Tock le prestó atención. Tenía una barba gris poco aseada y las ropas llenas de andrajos. Descubrió entonces la dificultad de encontrar su moneda. Aquel hombre era ciego.&lt;br /&gt;–Lo siento. No le había visto.&lt;br /&gt;–Yo tampoco le he visto, joven estúpido, y no por ello le he arrebatado su dinero.&lt;br /&gt;–No es necesario que me insulte. Ya le ayudo.&lt;br /&gt;–No necesito su ayuda. En unos momentos recuperaré mi moneda. Usted, sin embargo, no recuperará a quien ha perdido.&lt;br /&gt;Tock se sobresaltó ante el comentario del ciego.&lt;br /&gt;–¿Cómo sabe usted lo que busco?&lt;br /&gt;–Todos buscan a alguien –contestó sin dejar de husmear el suelo–. Pero lo suyo es peor. Ya no sabe ni a quien busca.&lt;br /&gt;Tock quedó desconcertado. Aquel pobre hombre había perdido el juicio. Tock abrió la boca para pronunciar el nombre de su amada. Se dispuso a articular el primer fonema, pero dudó.&lt;br /&gt;–No lo sabe –dijo el mendigo–, se lo he dicho.&lt;br /&gt;Tock contempló con horror que aquel hombre tenía razón. No recordaba a su prometida. Su mente retenía la figura a trazos, pero no acertaba a evocar su nombre o el color de su pelo.&lt;br /&gt;–Ella se va. Y usted no puede hacer nada. Al menos solo.&lt;br /&gt;–Ayúdeme a encontrarla –dijo Tock poniendo una moneda sobre la mano del ciego.&lt;br /&gt;Tras unos momentos de silencio el ciego cerró el puño y se levantó sobre sus piernas.&lt;br /&gt;–No le puedo ayudar a encontrarla, pero sí a recordarla. Y normalmente acierto –dijo mostrando una amplia sonrisa–. Ya le dije que en unos momentos recuperaría mi moneda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-113573206859507367?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/113573206859507367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=113573206859507367' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113573206859507367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113573206859507367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2005/12/9-moneda.html' title='9.- Moneda'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-113400139863202997</id><published>2005-12-09T01:19:00.000+01:00</published><updated>2006-01-23T00:39:55.340+01:00</updated><title type='text'>8.- La huida</title><content type='html'>–Primero fue la comunidad internacional. Jugaron a ser dioses y actuaron contra natura. Su propia tecnología se volvió contra ellos y quedaron reducidos a cenizas.&lt;br /&gt;Recard depositaba sobre la mesa cada módulo de su equipo y cada una de sus palabras. Éstas últimas con más pereza, quizá les tenía más cariño.&lt;br /&gt;–Relájese, cabo.&lt;br /&gt;–Luego El Valle se aisló, conservando su prosperidad como un animal salvaje. Hicimos sacrificios que merecieron la pena. Sobrevivimos.&lt;br /&gt;La mesa del sargento era un jardín de artefactos y ropas. El militar no se inmutaba ante las palabras de Recard.&lt;br /&gt;–Esto no es necesario.&lt;br /&gt;–El Valle alcanzó la cúspide para luego caer en el abismo. También se le indigestó la vorágine tecnológica.&lt;br /&gt;Recard se quedó en uniforme. Entregó la tarjeta militar al superior, quien la tomó sin temor, pero también sin convicción.&lt;br /&gt;–Se contradice, cabo –el militar se recostó en su sillón, expandiendo una sonrisa–. Para dejar esta vida también debe dejar el arma.&lt;br /&gt;Recard dejó de encañonar la cabeza del sargento. Depositó el arma sobre la mesa y, tras comprender la mirada del superior, le dio la espalda sin vacilar.&lt;br /&gt;–Le daré caza.&lt;br /&gt;–Seguro –contestó mientras abandonaba la sala–, pero hoy no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-113400139863202997?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/113400139863202997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=113400139863202997' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113400139863202997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113400139863202997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2005/12/8-la-huida.html' title='8.- La huida'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-113296145223320936</id><published>2005-11-27T00:29:00.000+01:00</published><updated>2006-01-23T00:39:05.653+01:00</updated><title type='text'>7.- Tazas</title><content type='html'>–¿Cómo lo has sabido?&lt;br /&gt;El señor Nob fumaba en pipa, observaba la chimenea y escuchaba la lluvia. La señora Nob ignoró la pregunta y preparó té. Pasados unos minutos habló, azorada por el silencio.&lt;br /&gt;–De alguna manera siempre lo he sabido, no sabría explicarte cómo –depositó dos tazas en la mesa y vertió el líquido en ellas–. Me ha pasado las otras veces.&lt;br /&gt;–Aquellas veces ya pagamos nuestras deudas. Vinimos al bosque porque decías que era un sitio seguro. Nadie nos volvería a molestar. Debías haber sabido que ellos venían.&lt;br /&gt;–Si supiera anticiparme a los hechos, ellos ya me habrían localizado hace años.&lt;br /&gt;–¿Para confinarte?&lt;br /&gt;–No –respondió apurando el último sorbo de té–. Para darme muerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-113296145223320936?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/113296145223320936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=113296145223320936' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113296145223320936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113296145223320936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2005/11/7-tazas.html' title='7.- Tazas'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-113208488315784215</id><published>2005-11-16T20:59:00.000+01:00</published><updated>2006-01-23T00:38:37.410+01:00</updated><title type='text'>6.- Pasaporte</title><content type='html'>El sargento observaba a Tock bajo el arco de la ventanilla, frío e inexpresivo como un busto en mármol. El joven alzaba la voz indignado.&lt;br /&gt;–Esto es inadmisible. Quiero hablar con su superior.&lt;br /&gt;–Crea que le comprendo. Pero cumplimos órdenes.&lt;br /&gt;Tock extrajo una tarjeta y la blandió contra la mesa.&lt;br /&gt;–No comprende nada en absoluto. Mi prometida y yo debemos regresar hoy sin falta. Nos casamos dentro de tres días.&lt;br /&gt;El sargento tomó el documento y lo examinó. Era un pasaporte compartido.&lt;br /&gt;–¿Qué prometida?&lt;br /&gt;Tock se giró hacia atrás señalando a Sune. Su dedo se petrificó indicando la nada.&lt;br /&gt;–Estaba aquí hace un momento –contestó inquieto–. Habrá ido al aseo.&lt;br /&gt;–Aquí no consta.&lt;br /&gt;El militar devolvió la tarjeta a Tock, quien la inspeccionó estupefacto. Sólo constaban los datos de él. El espacio del acompañante aparecía en blanco.&lt;br /&gt;–Debe de haber un error. Este no es mi pasaporte.&lt;br /&gt;–Usted lo acaba de sacar del bolsillo.&lt;br /&gt;Tock miró a su alrededor, encolerizado. Bramó llamando a Sune. Nadie contestó.&lt;br /&gt;–¿Lleva algo de dinero encima? –preguntó el sargento.&lt;br /&gt;–Nada. Tenemos tarjeta de crédito, pero la agotamos esta mañana. No tenía previsto ningún gasto.&lt;br /&gt;–¿Es ella la titular de la tarjeta?&lt;br /&gt;El rostro de Tock abandonó la ira para mostrar desconcierto. Asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;–En ese caso puede usted abandonar la ciudad. Pase y despeje el pasillo, por favor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-113208488315784215?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/113208488315784215/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=113208488315784215' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113208488315784215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113208488315784215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2005/11/6-pasaporte_16.html' title='6.- Pasaporte'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-113060651311472945</id><published>2005-11-06T19:20:00.000+01:00</published><updated>2005-12-13T22:50:58.143+01:00</updated><title type='text'>5.- Treinta y cinco</title><content type='html'>–¿Traía usted sombrero, señor Trew?&lt;br /&gt;No entendió el sentido de aquella pregunta. Apoyó los codos en la mesa y se palpó la frente. Sudaba. El calor le había provocado un ligero mareo y estaba desorientado.&lt;br /&gt;–¿Se encuentra bien, señor?&lt;br /&gt;Se incorporó y respiró hondo. Alzó las manos y sonrió al crupier.&lt;br /&gt;–Otros cincuenta mil créditos, Rot. Al mismo número.&lt;br /&gt;Las torres de fichas blancas se desplazaron sobre el césped cuadriculado como gigantes de nieve. Se detuvieron en la casilla treinta y cinco. Tal como había augurado el vidente horas antes, aquel número le estaba convirtiendo en millonario.&lt;br /&gt;–Parece que hoy tiene usted suerte –comentó un caballero con chaqueta blanca desde el otro lado de la mesa–. Es el quinto acierto con el mismo juego.&lt;br /&gt;Trew lo ignoró. No le gustaba aquel tipo. Le había estado vigilando desde que se acercó a la ruleta. Hizo una señal al empleado y comenzó el juego.&lt;br /&gt;Los números giraron como una peonza. Jugaba al todo o nada. Estaba dispuesto a salir del casino convertido en el dueño de la ciudad.&lt;br /&gt;–Diecisiete. Negro.&lt;br /&gt;El rostro de Trew palideció. Lo había perdido todo.&lt;br /&gt;–Debo informar al Estado, señor –dijo el crupier mientras tecleaba un código en su pequeño terminal–. Lo siento, son las normas.&lt;br /&gt;Los gigantes de nieve se desplazaron sobre tapete hasta el rincón del caballero de la chaqueta blanca, que sonreía en silencio. Un empleado invitó a Trew a abandonar la mesa y éste obedeció, aturdido.&lt;br /&gt;A la salida del casino le esperaba un ordenanza sosteniendo su abrigo. Trew observó por última vez el interior. A lo lejos, el hombre de la chaqueta blanca entregaba un fajo de billetes a un individuo de aspecto desaliñado. No dio crédito a sus ojos. Era el vidente.&lt;br /&gt;El ordenanza alzó el abrigo, mostrando su mejor sonrisa. –¿Traía usted sombrero, señor Trew?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-113060651311472945?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/113060651311472945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=113060651311472945' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113060651311472945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/113060651311472945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2005/11/5-treinta-y-cinco.html' title='5.- Treinta y cinco'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-112915612555167245</id><published>2005-10-31T00:26:00.000+01:00</published><updated>2006-01-23T00:37:44.296+01:00</updated><title type='text'>4.- Crisis</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El sargento encendió dos pitillos y le pasó uno al cabo de guardia. Aquella noche tenía compañía. Era de agradecer.&lt;br /&gt;–Han cerrado las fronteras y reforzado las líneas. Es por eso que está usted aquí ¿Lo sabía?.&lt;br /&gt;–Esa es toda la información que me han dado, señor. No hay más explicaciones. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Aspiró humo con fuerza y miró al horizonte.&lt;br /&gt;–El Valle está completamente aislado. El número de confinados ya supera al de personas libres y la producción se desploma. La huida se paga con la muerte –el sargento encogió los hombros en un gesto de conformismo–. Estamos en crisis. Tenemos que velar por nuestras familias. Protegerlas.&lt;br /&gt;–Si, señor.&lt;br /&gt;–¿Su familia se encuentra bien, cabo?&lt;br /&gt;–Si...señor. Creo que sí.&lt;br /&gt;–¿Lo cree?&lt;br /&gt;Se hizo el silencio en el puesto fronterizo. Los dos militares se miraron. El cabo agachó la cabeza.&lt;br /&gt;–¿Ha huido su familia, cabo?&lt;br /&gt;Cuando el militar alzó el rostro, descubrió el arma del sargento apuntando a su cabeza.&lt;br /&gt;–¿Cómo se ha atrevido? Sabe que está terminantemente prohibido. Debe de luchar. Sobrevivir –el sargento, colérico, empujó el cañón contra la sien del cabo–.&lt;br /&gt;–No se esfuerce señor. Ya estoy muerto.&lt;br /&gt;El sargento se sorprendió. El joven no mostró señales de miedo y siguió hablando.&lt;br /&gt;–El día que abran de nuevo la frontera no volveré a ver a mis hijos, sino a los nietos de mis nietos. Eso y nada es lo mismo, señor. Ahora puede usted disparar. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-112915612555167245?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/112915612555167245/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=112915612555167245' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/112915612555167245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/112915612555167245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2005/10/4-crisis.html' title='4.- Crisis'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-112898946358700556</id><published>2005-10-24T02:08:00.000+02:00</published><updated>2006-01-23T00:37:09.560+01:00</updated><title type='text'>3.- El manantial</title><content type='html'>–Jamás he visto semejante lluvia en El Valle. Lleva así días. Ni recuerdo cuántos –exclamó la señora Nob observando a través del cristal–. Y el manantial se ha vuelto a encharcar de fango.&lt;br /&gt;El señor Nob contestó sin apartar la mirada de un humeante plato de sopa.&lt;br /&gt;–Creo que son semanas. Seguramente se habrá caído un animal y obstruye el arroyo. Ya quité todo el fango cuando empezó el invierno.&lt;br /&gt;–Esto es muy extraño –suspiró la señora Nob–. Creo que nos han confinado.&lt;br /&gt;El marido la miró, enojado.&lt;br /&gt;–Qué estás diciendo, mujer. Ocúpate de tus cosas y no pienses necedades. Saldré a arreglar el estropicio.&lt;br /&gt;El señor Nob se adentró en la espesa lluvia, convencido de que el cadáver de un ciervo le había estropeado el almuerzo. La tierra, pensó, se acumula en el manantial sólo en los meses de verano, y hasta llegado el otoño no es necesario limpiar el arroyo. Afortunadamente esa tarea se realiza sólo una vez al año, en la primera lluvia.&lt;br /&gt;La tarde parecía noche. Entre la maleza solo se distinguían bultos y agua.&lt;br /&gt;Introdujo las manos, empapándose hasta las axilas. Durante una hora buscó en las aguas los inoportunos despojos.&lt;br /&gt;Volvió a casa ya entrada la madrugada. Tenía los brazos bañados en fango y los ojos vidriosos. Se lanzó a los brazos de la señora Nob, quien consoló durante toda la noche el amargo llanto de su marido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-112898946358700556?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/112898946358700556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=112898946358700556' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/112898946358700556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/112898946358700556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2005/10/3-el-manantial.html' title='3.- El manantial'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-112889236069843269</id><published>2005-10-14T23:10:00.000+02:00</published><updated>2006-01-23T00:36:40.330+01:00</updated><title type='text'>2.- El hijo</title><content type='html'>–Lo siento, señora. El nombre que me dice no aparece en nuestros datos.&lt;br /&gt;–Pero si fue ayer mismo. No pueden hacerme esto.&lt;br /&gt;Urik comenzaba a ponerse nervioso. Era su primer día de trabajo como enfermero y no quería dar ningún escándalo. No pasaron ni cinco minutos cuando apareció el jefe de enfermería, alarmado por los gritos.&lt;br /&gt;–¿Se puede saber qué ocurre aquí?&lt;br /&gt;–Esta señora quiere que se le devuelvan las pertenencias de su hijo. Dice que falleció ayer mismo, en este hospital.&lt;br /&gt;El jefe observó de arriba abajo a la señora. Enlutada hasta el cuello, con los ojos húmedos y la piel macilenta. Realmente aquella mujer había perdido un hijo.&lt;br /&gt;–¿Le importaría dejarme su documentación?&lt;br /&gt;Ella le entregó una pequeña tarjeta y el superior la utilizó para consultar la pantalla. El hombre arrugó la frente y volvió a mirar a la mujer.&lt;br /&gt;–Pase a la sala de espera, señora.&lt;br /&gt;La pobre mujer desapareció tras una enorme puerta blanca. El jefe de enfermería volvió a dirigirse a Urik.&lt;br /&gt;–Le das un calmante y la mandas a casa.&lt;br /&gt;–¿No le va a entregar las pertenencias del hijo?&lt;br /&gt;–Últimamente sólo aparecen confinados por aquí. Ella tiene razón. Su hijo murió en este hospital –dijo con tristeza–. Pero de eso hace ya diez años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-112889236069843269?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/112889236069843269/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=112889236069843269' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/112889236069843269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/112889236069843269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2005/10/2-el-hijo.html' title='2.- El hijo'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17610139.post-112876181019680447</id><published>2005-10-09T10:55:00.000+02:00</published><updated>2005-10-30T01:13:32.343+02:00</updated><title type='text'>1.- Qie Sann</title><content type='html'>No permitían animales en la frontera. Se vieron obligados a dejar el angora en casa, pero en la granja podrían disfrutar de cualquier clase de bicho. Al menos así la recordaba Tock desde su más temprana infancia.&lt;br /&gt;–¿Es aquí?&lt;br /&gt;Tock asintió y apoyó un dedo sobre labios de Sune, pidiendo silencio. Se aproximó a la puerta y golpeó con los nudillos.&lt;br /&gt;Apareció un ser pequeño, rubio, con la cara manchada de tizne. Tock reconoció de inmediato aquellas facciones y el azul de sus ojos.&lt;br /&gt;–¿Está tu papá en casa?&lt;br /&gt;–¿Mi papá? –el niño se extrañó–. Hace semanas que no le veo.&lt;br /&gt;A medida que el niño hablaba, más se sorprendía Tock. Era el vivo retrato de su viejo compañero de clase.&lt;br /&gt;–Dale la tarjeta, cariño. Es tarde –comentó Sune mirando el reloj.&lt;br /&gt;–Cuando vuelva entrégale esto, por favor –sacó un sobre del bolsillo de la chaqueta y se lo tendió al pequeño–. Nos casamos, y esta es nuestra invitación.&lt;br /&gt;El chico tomó el sobre con una mano, frotándose la mejilla con la otra. Miro el anverso y el reverso. Repitió este gesto dos veces. En el destinatario había dos palabras escritas: Qie Sann.&lt;br /&gt;El niño sonrió y se le iluminaron los ojos.&lt;br /&gt;–Entonces no hay ningún problema. Yo soy Qie Sann.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17610139-112876181019680447?l=elvallehistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/feeds/112876181019680447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17610139&amp;postID=112876181019680447' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/112876181019680447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17610139/posts/default/112876181019680447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elvallehistorias.blogspot.com/2005/10/1-qie-sann.html' title='1.- Qie Sann'/><author><name>Israel Díaz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16629107249189477793</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry></feed>
